La travesía internacional de un donante

En noviembre pasado, Rudy debió dejar su pueblo de 400 personas en Guatemala y viajar a Chile por primera vez. Su hermana estaba en Estados Unidos y él era el único que podía donarle sus células para combatir la leucemia. Esta historia es parte del Programa de Donación Familiar de DKMS, creado para apoyar casos como este en que, a veces, las barreras geográficas son más complejas que las de compatibilidad.

Hay donaciones que se demoran más en llegar que otras, en que la cadena de acciones es más larga debido a barreras geográficas. A veces, se logra encontrar un donante familiar compatible, pero vive en otro país y no puede viajar al lugar donde el paciente está siendo tratado. Para hacerle frente a esta realidad, se creó el Programa de Donación Familiar de DKMS. En estos casos, si el donante vive o puede viajar a un país de DKMS, entonces la Fundación ofrece apoyo para organizar el trabajo y la donación.

Así fue el caso de una mujer soltera de 25 años, madre de un niño de seis, que vive en Estados Unidos y que en noviembre pasado necesitó de un trasplante de células madre sanguíneas. Una donación que fue más difícil de organizar que ninguna otra. Ella no tenía donantes compatibles en el registro mundial y su única posibilidad de sobrevivir era su hermano, Rudy, quien vive en una zona remota de Guatemala sin conexión a Internet.

La paciente presentaba una leucemia muy aguda y no tenía cobertura de seguro. La clínica en la que se atendía hizo todos los tratamientos y transplantes de forma gratuita, pero no encontraban un donante no relacionado. Los médicos y coordinadores sintieron un alivio cuando se enteraron de que el hermano era compatible. Sin embargo, él nunca había dejado su pueblo y no podía viajar a Estados Unidos. Estaba dispuesto pero, simplemente, no podía ayudar.

Desde el National Marrow Donor Program o Registro Nacional de Donantes de Estados Unidos, NMDP por sus siglas en inglés, se intentó conseguir un visado para que el hermano viajara a México, pero tardaría meses y lo que menos había era tiempo. Fue así que el NMDP se contactó con DKMS Chile. "No podemos agradecerles lo suficiente. Es asombrosa la compasión y el compromiso que existe en nuestra comunidad global y aprecio mucho la asociación que tenemos con ustedes y con DKMS a nivel mundial”, expresaron. “No podríamos haber hecho esto sin su voluntad de intervenir y ser creativos", agregaron.

La creatividad fue puesta a prueba durante todo el proceso. Si bien a Chile podía viajar sin visado, lo que permitió que se acelerara el proceso, Rudy vive con su papá como agricultor en una zona rural, habla español con un marcado dialecto y nunca había salido de Guatemala, ni siquiera de su pequeño pueblo llamado Quetzaltenango con sólo 400 personas. Además, su acceso a la tecnología era limitado, mientras que a Internet y correo era nulo.

Mediante un llamado telefónico de dos horas Felipe Donoso, uno de los coordinadores médicos de la Fundación, le explicó los procesos, el examen físico y la donación. Además, programó los vuelos a Santiago. “La verdad es que esto fue un desafío para organizar todo desde Chile. Era la primera vez que viajaban a otro país, lo más difícil era dejar su pueblo y, sobre todo, subir a un avión por primera vez”, explica Felipe. Todo fue organizado en dos días y durante dos semanas la familia guatemalteca estuvo en el país para realizar los chequeos médicos y la donación, en las que también aprovecharon para pasear y visitar algunos lugares típicos de Santiago.

Antes de la donación, Felipe se contactó por videollamada con la paciente para decirle cómo sería el procedimiento. “Los exámenes salieron bien y la donación para el paciente en Miami se terminó. Incluso hicimos otra videollamada durante la donación para que pudiera ver a su hermano en el proceso de darle una segunda oportunidad de vida”, afirma el coordinador del equipo. Rudy donó la cantidad de células solicitada sin ningún problema y tuvo la oportunidad de mandarle un mensaje a su hermana. “En las 2 semanas, viví muchas emociones y la experiencia más gratificante de mi trabajo hasta ahora”, asegura Felipe.

Además de la experiencia en Chile, el equipo Ejecutivo Global de DKMS se hizo cargo del procedimiento sin costo para el paciente, lo que dejó sin palabras a la coordinadora de búsqueda en Estados Unidos. "En mis 28 años de trasplante, nunca he visto nada como esto. Es, por lejos, la coordinación de donación más difícil que he visto. La velocidad, eficiencia y amabilidad de su equipo y organización está más allá de lo que uno puede imaginar. No podemos agradecerles lo suficiente por lo que han hecho. Estaremos eternamente agradecidos y esperamos trabajar con su equipo en el futuro".