¡Mi gran sueño es que todos los pacientes se salven!

Para Katharina Harf, vicepresidenta del directorio de DKMS mundial, la motivación para cambiar la vida de pacientes con cáncer de sangre siempre ha sido personal. A los 14 años vio a su madre luchar y finalmente morir de leucemia. Inspirada por la fuerza de su madre a lo largo de su batalla y consciente del hecho de que un donante de células madre sanguíneas podría significar una segunda oportunidad para pacientes como ella, Katharina se embarcó en una misión para garantizar que otras familias se salvaran de la dolorosa experiencia de pérdida que sufrió su familia.

Después de estudiar en Harvard, Katharina cofundó la primera sucursal internacional de DKMS en Estados Unidos junto a su padre en 2004. Mediante el uso creativo de campañas de marketing innovadoras y multiplataforma, el uso de las voces de pacientes y galas de recaudación de fondos que establecieron récords, Katharina rápidamente llevó DKMS Estados Unidos a un gran éxito, sumando más de un millón de potenciales donantes de células madre sanguíneas.

Hoy Katharina Harf es la presidenta ejecutiva de DKMS Estados Unidos y la vicepresidenta del directorio de DKMS a nivel mundial, representando públicamente a la Fundación. Junto con la CEO global, Elke Neujahr, Katharina supervisa todas las actividades del grupo internacional que opera en siete países de los cinco continentes con más de 10 millones de donantes registrados en todo el mundo.

La pasión y los valores personales de Katharina también han dado forma al núcleo de la filosofía que rige nuestra organización: no trabajamos para una empresa, sino que vivimos por una causa. Al tratar a cada paciente, donante y miembro del personal con el amor y el cuidado de un miembro de la familia, Katharina se ha asegurado de que, a medida que la organización continúa expandiendo su trabajo para salvar vidas, permanezca firmemente arraigada en la creencia del poder abrumador del amor y la esperanza.

Katharina Harf continúa con el legado de su madre con la esperanza de mostrarle a su hija que, a través de la pasión y la dedicación, nada es realmente imposible.

“Mi gran sueño es que todos los pacientes se salven del cáncer de sangre y otras enfermedades mortales a la sangre. Cuando se enferman, tenemos una solución para ellos; ya sea un donante, mejorando las terapias a través de la investigación o simplemente ayudando a brindar acceso al trasplante. En este enfoque, no vemos fronteras, creyendo que todos, en todas partes, merecen una segunda oportunidad en la vida. Seguiremos luchando por ellos y seguiremos corriendo la voz, reclutando donantes, recaudando dinero. Lo que sea necesario para hacer realidad este sueño”, afirma Katharina.