Placeholder
Cáncer de sangre

Inmunoterapia

La inmunoterapia es un tipo de tratamiento que estimula o modifica el sistema inmunitario para que pueda reconocer y destruir mejor las células cancerosas. En los cánceres de la sangre, este enfoque ha permitido importantes avances en los últimos años.

Las inmunoterapias son tratamientos diseñados para mejorar la capacidad de su sistema inmunitario para identificar y destruir las células cancerosas. Algunas inmunoterapias también tienen efectos dirigidos, como los anticuerpos monoclonales.

Uno de los tratamientos inmunoterápicos más comunes utilizados para los cánceres de la sangre es el rituximab, que se dirige a una proteína específica llamada CD20 en la superficie de las células B. Al unirse a esta proteína, el rituximab ayuda al sistema inmunitario a reconocer y eliminar estas células marcadas.

Si el diagnóstico es anemia aplásica, un trastorno sanguíneo en el que la médula ósea no produce suficientes células sanguíneas, el tratamiento puede implicar la supresión del sistema inmunitario. Esto se suele hacer con un fármaco llamado ciclosporina, a menudo combinado con infusiones de anticuerpos como la globulina antitimocítica (GAT), administradas mediante perfusión intravenosa.

Otra forma avanzada de inmunoterapia es la terapia CAR-T, en la que las células T del paciente se modifican para atacar mejor a las células cancerosas.

¿Cómo funciona la inmunoterapia?

La inmunoterapia se administra habitualmente mediante perfusión intravenosa en una vena o como una inyección subcutánea justo debajo de la piel. Al iniciar el tratamiento con rituximab, los médicos suelen preferir administrarlo primero por perfusión para vigilar posibles reacciones antes de cambiar a la forma de inyección.

Para tratar la anemia aplásica, la terapia con anticuerpos se administra por perfusión intravenosa, mientras que la ciclosporina se toma por vía oral en cápsulas o en forma líquida.

Efectos secundarios de la inmunoterapia

Las inmunoterapias pueden disminuir su resistencia a las infecciones y pueden causar cansancio, náuseas, diarrea, hematomas, sangrado o síntomas similares a los de la gripe, como dolores y fiebre.

Es posible una reacción alérgica, especialmente con el primer tratamiento, por lo que se recibirá medicación previa para minimizar este riesgo. El personal de enfermería monitorizará de cerca en busca de signos de reacción, como fiebre alta, escalofríos, dificultades respiratorias y náuseas. Estos efectos secundarios suelen ser temporales y desaparecen al finalizar el tratamiento.

Los efectos secundarios de los tratamientos que suprimen el sistema inmunitario, como los utilizados para la anemia aplásica, pueden incluir reacciones alérgicas (por ejemplo: fiebre), náuseas, dolores de cabeza, dolores corporales, hinchazón, erupciones cutáneas, diarrea y visión borrosa. La ciclosporina, en concreto, puede causar cansancio, mareos, problemas renales y aumento del vello en la cara y el cuerpo, que generalmente vuelve a la normalidad tras completar el tratamiento.

Más sobre el cáncer de sangre