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Cáncer de sangre

Cánceres y trastornos a la sangre: pruebas diagnósticas

Ante un diagnóstico de cáncer como la leucemia u otras enfermedades a la sangre, los médicos a menudo pueden obtener una comprensión inicial mediante un análisis de sangre. Sin embargo, para lograr un diagnóstico completo y preciso, se requieren métodos adicionales.

Hemograma

Un hemograma completo es un análisis de sangre básico para determinar la salud del paciente. Permite la detección de infecciones, inflamaciones y escasez o exceso de determinados tipos de células sanguíneas, lo que puede indicar un cáncer de sangre en desarrollo.

A partir del recuento sanguíneo, es posible detectar no solo diferentes tipos de leucemia, sino también otras enfermedades hematopoyéticas como trombocitopenia, policitemia, algunos linfomas y mielomas o la mielofibrosis primaria.

El hemograma completo es una prueba básica, lo que significa que se necesitan exámenes detallados adicionales para hacer un diagnóstico preciso.

Radiografía

Los rayos X son un tipo de radiación de alta energía que puede atravesar el cuerpo sin causar dolor. Los técnicos utilizan una dosis muy baja de radiación por rayos X para producir imágenes del interior del cuerpo. Dependiendo del tipo de radiografía, la dosis de radiación puede ser similar a la de unos pocos días de radiación natural, aunque esto puede variar.

Las radiografías no son especialmente eficaces para mostrar tejidos blandos, que pueden aparecer tenues o poco definidos. Sin embargo, los huesos son claramente visibles porque absorben más rayos X. Una radiografía puede hacerse frente a un dolor óseo o para descartar o diagnosticar una fractura, que puede ocurrir en afecciones como el mieloma.

Es recomendable evitar llevar ropa con componentes metálicos como cremalleras, hebillas o botones en estas pruebas, ya que pueden interferir con la imagen.

Tomografía computarizada (TC)

TC significa tomografía computarizada, antes conocida como TAC (tomografía axial computarizada). Un equipo de TC realiza una serie de imágenes seccionales por rayos X desde múltiples ángulos alrededor del cuerpo, que un ordenador compila para crear una imagen detallada. Estas imágenes proporcionan mucho más detalle que una radiografía estándar.

Dado que una TC implica múltiples imágenes por rayos X, la exposición a la radiación es mayor que la de una radiografía única. La cantidad de radiación puede variar según el tipo y la extensión del estudio, pero en general equivale a unos meses o varios años de radiación natural.

Las TC son útiles para visualizar tejidos blandos que no se aprecian con claridad en las radiografías simples. Se usan comúnmente para diagnosticar diversas afecciones, controlar la progresión de una enfermedad o evaluar la eficacia de los tratamientos.

Cómo se realiza la TC

El escáner de TC tiene la forma de un gran aro circular, con una camilla que se desplaza lentamente hacia dentro y fuera del escáner mientras se toman las imágenes. El procedimiento es completamente indoloro y normalmente dura menos de 30 minutos.

La preparación para una TC suele ser mínima, pero a veces se solicita no llevar ropa con cierres metálicos, ya que pueden interferir con las imágenes. En algunos estudios es posible recibir una inyección de contraste, por lo general a base de yodo, que ayuda a resaltar tejidos específicos o vasos sanguíneos.

PET (tomografía por emisión de positrones)

PET significa tomografía por emisión de positrones. Un positrón es una partícula subatómica similar a un electrón pero con carga positiva. A diferencia de otros tipos de estudios que muestran detalles estructurales, las PET revelan la actividad metabólica en los tejidos.

Previo al examen se recibe una inyección de un radiofármaco, formado por átomos radiactivos unidos a moléculas que el cuerpo utiliza de forma natural. Estas se acumulan en tejidos concretos y los átomos radiactivos emiten señales que el escáner detecta para crear una imagen.

El tipo de molécula utilizada depende de lo que el médico necesita examinar. Por ejemplo, las PET suelen usar una molécula basada en glucosa llamada fluorodesoxiglucosa (FDG), produciendo una PET-FDG. Los tejidos activos, como las células cancerosas, consumen más glucosa, lo que los hace más visibles en la imagen. También se pueden usar otras moléculas para evaluar funciones distintas, como el flujo sanguíneo.

Preparación para el PET

El equipo médico entregará las instrucciones específicas, pero se debe evitar realizar ejercicio intenso durante las 24 horas previas a la prueba y puede que se necesite ayunar hasta seis horas antes. También es aconsejable no llevar objetos metálicos, ya que pueden interferir con la imagen, sobre todo si la PET se combina con una TC.

El mismo día de la prueba la puntualidad es crucial porque la inyección del radiofármaco pierde actividad rápidamente, el que se inyecta en una vena, comúnmente de la mano o el brazo. Luego la persona debe mantenerse en reposo y sin realizar actividad durante una hora para permitir que el radiofármaco se distribuya por el cuerpo. Durante el examen, la persona se tumba en una camilla que se introduce en un escáner cilíndrico, entre 30 minutos a una hora.

La exposición a la radiación de una PET es mínima, por lo que se considera un procedimiento seguro. No obstante, para mayor seguridad puede recomendarse evitar el contacto cercano con mujeres embarazadas y niños durante unas horas tras la prueba. Beber abundantes líquidos ayuda a eliminar el material radiactivo del organismo con mayor rapidez.

PET-CT

Una PET-CT combina una tomografía computarizada (TC) con una PET, proporcionando imágenes detalladas que muestran tanto la estructura como la actividad metabólica de los tejidos.

Debido a que una PET-CT incluye ambos tipos de imagen, la exposición a la radiación es mayor que con cada una por separado. Sin embargo, el equipo médico recomendará esta prueba solo si los beneficios superan los riesgos, ya que permite un diagnóstico más preciso y un tratamiento adecuado. Para una PET-CT de cuerpo entero, la dosis de radiación equivale aproximadamente a la radiación que una persona recibiría naturalmente en dos a ocho años.

La preparación y el procedimiento para una PET-CT son similares a los de una PET.

Resonancia magnética

A diferencia de las TC y las PET, las resonancias magnéticas (RM) utilizan campos magnéticos en lugar de radiación para producir imágenes detalladas. El proceso es complejo e implica el comportamiento de los protones de hidrógeno dentro del cuerpo.

Los escáneres de RM aprovechan que los protones de los átomos de hidrógeno son sensibles a los campos magnéticos. Cuando se exponen a un campo magnético fuerte, estos protones se alinean en una dirección determinada.

Durante el examen, pulsos de radiofrecuencia alteran esa alineación. Cuando se apagan las ondas de radio, los protones vuelven a alinearse emitiendo señales que detecta el escáner. Diferentes tejidos emiten distintas señales y tardan tiempos variables en realinearse. El escáner de RM compila estas señales para crear imágenes del interior del cuerpo.

Para someterse a una RM es fundamental no llevar metal en el cuerpo. Algunas personas no pueden hacerse una RM debido a implantes metálicos como marcapasos. Sin embargo, ciertos implantes están diseñados para ser compatibles con la RM, por lo que siempre se debe consultar con un médico ante la posibilidad de fragmentos metálicos en el cuerpo.

Antes y durante la resonancia magnética

Normalmente el paciente puede comer y beber con normalidad antes de una RM, y deberá completar un cuestionario de seguridad. Además de quitarse todos los objetos metálicos, incluidos audífonos y prótesis dentales.

Aunque la RM es indolora, a algunas personas les resulta difícil por el ruido y el espacio cerrado. Si el paciente tiene claustrofobia, debe informar a su médico al concertar la cita. Se pueden administrar sedantes si es necesario, pero necesitará que alguien le acompañe a casa si esto ocurre.

Para ciertos tipos de RM puede emplearse una inyección de contraste para mejorar la claridad de las imágenes, aunque no siempre es necesaria. Durante el examen, la persona se recostará en una camilla que se desliza dentro de un tubo y, dependiendo de la zona examinada, una RM puede durar entre 15 y 90 minutos.

Ecografía

Las ecografías utilizan ondas sonoras de alta frecuencia que rebotan en diversas estructuras del cuerpo y son detectadas por una sonda de ecografía. Estas ondas sonoras se procesan para crear una imagen en movimiento en tiempo real. Las ecografías se usan comúnmente para examinar órganos internos, músculos, articulaciones y el flujo sanguíneo.

Preparación para la ecografía

En la mayoría de los casos no se requiere una preparación especial para una ecografía pero, si fuera necesario, el equipo médico responsable lo indicará. Para ciertas ecografías especializadas puede administrarse un agente de contraste para mejorar la visibilidad de los tejidos, aunque esto no es habitual.

Durante la exploración se aplica un gel frío en la zona que se va a examinar para asegurar un buen contacto entre la sonda y la piel. Un ecografista o un técnico en radiología desplazará la sonda por la zona y la imagen aparecerá en un monitor en tiempo real. Las ecografías son indoloras y suelen durar entre 15 y 30 minutos, aunque algunas pueden tardar hasta 45 minutos.

Biopsia de ganglio linfático

Una biopsia de ganglio linfático consiste en extraer parte o la totalidad de un ganglio linfático para examinarlo al microscopio en busca de células anormales. Habitualmente se realiza mediante un pequeño procedimiento quirúrgico.

Cómo se realiza la biopsia de ganglio linfático

El procedimiento varía según la localización del ganglio linfático. Se puede recibir anestesia local para biopsias menos invasivas, o anestesia general si el ganglio está en una zona más profunda o de difícil acceso. El médico realizará una pequeña incisión en la piel, extraerá el ganglio linfático y cerrará la incisión con puntos de sutura. Todo el procedimiento suele durar entre 30 minutos y una hora.

Tras la biopsia se colocará un pequeño apósito sobre la herida. Algunos puntos se disuelven solos, mientras que otros deberán retirarse en una visita de control. Se puede experimentar molestias o hematomas, que normalmente se resuelven rápidamente. Los analgésicos de venta libre pueden ayudar a aliviar cualquier molestia.

Biopsia de médula ósea

Esto consiste en tomar una muestra de médula ósea y examinarla al microscopio en busca de células anormales. Se realiza con anestesia local, aunque en los niños puede ser necesaria anestesia general.

Realización de biopsia de médula ósea

La muestra de médula ósea suele tomarse de la cadera, acostado de lado con las rodillas flexionadas. Se administra una inyección de anestesia local y, si procede, un sedante. Algunas personas prefieren el sedante porque encuentran la biopsia bastante dolorosa, aunque depende de cada caso.

Una vez que la zona está anestesiada, el médico puede extraer médula ósea líquida mediante una aguja, procedimiento conocido como mielograma, o bien obtener un pequeño fragmento de médula ósea sólida con un instrumento específico, lo que se denomina biopsia. En ambos casos, se cubre la zona con un apósito y el procedimiento completo suele durar menos de 30 minutos.

Si el procedimiento se realiza de modo ambulatorio, por lo general la persona podrá irse a casa tan pronto como se sienta capaz. Si ha recibido un sedante, necesitará que alguien le acompañe. Tras la biopsia, la zona de la cadera puede doler y presentar hematomas durante unos días. Los resultados pueden tardar hasta dos semanas.

Pruebas genéticas y moleculares

Para ciertos tipos de cánceres de sangre y trastornos sanguíneos, el equipo médico puede recomendar pruebas genéticas en las células sanguíneas anormales para ayudar en el diagnóstico. Estas pruebas también pueden proporcionar información valiosa sobre cómo podría evolucionar la enfermedad y cuáles son las opciones de tratamiento más efectivas.

Normalmente implican una muestra de sangre o una muestra de médula ósea. En algunos casos puede ser necesaria una biopsia de médula ósea. Dependiendo de las pruebas específicas que se realicen, los resultados pueden tardar desde unos días hasta varias semanas en estar disponibles, los que son fundamentales para orientar la estrategia de tratamiento.

Pruebas moleculares

La técnica FISH (hibridación fluorescente in situ) se utiliza para determinar la posición de un gen específico dentro de un cromosoma. Se basa en la complementariedad del ADN, es decir, en que cada hebra solo puede unirse a su hebra complementaria. Para ello, se crea una hebra de ADN complementaria al gen de interés y se marca con un tinte fluorescente. Esta sonda se introduce en una suspensión de células, donde se une específicamente a la secuencia correspondiente.

El exceso de marcadores se elimina mediante lavados y, posteriormente, las células se iluminan con luz láser, lo que permite observar al microscopio la ubicación de los genes marcados y detectar posibles alteraciones o mutaciones al compararlas con su posición normal.

La técnica PCR permite la generación infinita de un fragmento de ADN específico, lo que se conoce como amplificación y les da a los médicos la posibilidad no solo de determinar si un gen en particular está presente en el genoma, sino también verificar si se ha producido una mutación en su estructura interna. Ese método ha aumentado significativamente el conocimiento de los mecanismos que conducen al desarrollo de la leucemia.

Pruebas citogenéticas

Este método permite identificar lesiones genéticas en todos los cromosomas y permiten identificar las alteraciones conocidas y descubrir otras que no se han descrito con anterioridad y que generen un tipo de enfermedad.

Mediante las pruebas citogenéticas, se determinan las aberraciones cromosómicas, es decir, las alteraciones que se han producido en el genoma de las células leucémicas. Asimismo, es posible determinar el cariotipo, esto es, la imagen completa y el número de cromosomas en células individuales. Son los cromosomas los que contienen material genético de ADN, que actúa como portador de la información genética del organismo y es idéntico en todas las células, excepto en las germinales. Los cromosomas parecen tener el mismo aspecto y no se pueden ver diferencias al mirarlos. No obstante, los pares de cromosomas difieren en tamaño y grado de condensación del ADN.

Para las pruebas, se extraen células jóvenes que tienen la capacidad de dividirse y, si se sospecha un caso de leucemia, se extrae una porción de la médula ósea. Cuando las células comienzan a multiplicarse y los cromosomas ya son visibles en sus núcleos, el proceso se detiene con una preparación especial. El núcleo de la célula se rompe y los cromosomas, al tener más espacio, se separan entre sí. Después de agregar una preparación de tinción especial, la estriación característica es visible en los cromosomas, mostrando diferentes grados de condensación del ADN.

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