Historias de donantes

Catalina: nuestra oportunidad de vida 200

4 años luego de registrarse en la primera campaña que hicimos en Chile por un paciente, Catalina Maldonado se convirtió en la persona 200 de DKMS en dar una segunda oportunidad de vida. Desde Puerto Montt, sus células viajaron por Latinoamérica para que un niño con cáncer de sangre siga viviendo.

Última actualización: 12/01/2023

Catalina Maldonado (22) aún guarda en su celular la foto de Martín Brand, un niño de 9 años de Puerto Varas diagnosticado con leucemia mieloide crónica –hoy un adolescente recuperado– y que en 2018 necesitaba un donante compatible que salvara su vida. Ese verano, ella había cumplido recién los 18 años y estaba realizando su práctica profesional en una clínica de la ciudad cuando vio que muchas personas compartían el mismo post en redes sociales.

“Busqué su historia y resulta que el mundo es tan chico que yo conocía a un joven que era familiar de él. Me llamó la atención porque subía todos los días a Instagram la misma publicación. ‘Qué raro, tiene que ser muy urgente’, pensé. Empecé a averiguar y después supe que vendrían a Puerto Varas”, recuerda la estudiante de Técnico en Educación Parvularia sobre la primera campaña de DKMS realizada por un paciente.

Catalina Maldonado, donante DKMS 200 se inscribió en la campaña de Martín Brand

Ella fue una de las más de mil personas en registrarse. “No pensé que también irían a mi trabajo, pero de ahí mi jefa me dijo: ‘En un rato vas a ver algo afuera de una Fundación para los funcionarios’. Salí a ver y claro, decía: DKMS. Me explicaron que el registro constaba de tres cotonitos que uno se pasa por la boca. Tres meses después me llegó un correo de que había ingresado a la base de potenciales donantes de células madre sanguíneas y ahí partió esta aventura. No sabía si me iban a llamar pronto o algún día”.

Ese día llegó cuatro años después, cuando María José Trucco, Coordinadora de Donantes de DKMS, la llamó en agosto, para contarle que había resultado compatible con un paciente. “Al inicio quedé en shock, luego lo acepté y viajé a Santiago para hacerme el chequeo médico. Me preguntaron si podía donar vía médula ósea y acepté porque regalar unos minutos de vida a alguien uno no lo puede negar”.

Catalina Maldonado, donante DKMS 200

De Puerto Montt a Santiago

Si en 2021 la centésima donación fue por aféresis, esta vez la donación 200 se realizó vía médula ósea, un método que se utiliza en el 15% de los casos y para el que se ocupa anestesia general. “Como cualquier operación uno sabe que hay riesgos, eso nos tenía asustados, pero ya tengo claro el proceso. Cuando Catalina nos explicó de qué se trataba, cómo y para qué era, decidimos apoyarla. Gracias a Dios pudo ser compatible y ayudar a otro ser humano”, cuenta Lorena Hernández, su mamá, para quien su traslado de Puerto Montt a Santiago fue su primer viaje en avión.

Lorena Hernández, mamá Catalina Maldonado, junto a equipo DKMS

“Es un compromiso que tú asimilas cuando te inscribes en la Fundación. Así que dije vamos con todo. Doce años atrás yo viajé a Santiago porque podría haber tenido leucemia, pero no. Gracias a Dios salió todo bien. Entonces, era devolver el favor que me hizo el de arriba. Feliz de aportar un granito de arena a DKMS”, comenta Catalina.

–¿Qué fue lo que más te sorprendió del proceso?

–Cuando me dijeron que era vía médula ósea pensé que era una intervención más o menos grande, difícil y que iba a requerir más recuperación. Pero no, cuando el doctor me vino a ver tras la donación me dijo: ‘No te asustes, los parches son grandes, pero cuando te los saques te vas a dar cuenta que ni se nota’. Claro, cuando me los sacaron y me vi en el espejo uno no se da ni cuenta de dónde te sacan células madre sanguíneas, no se nota, son dos puntitos que quedan rojitos. Me siento bien, un poquito adolorida, pero el doctor dijo que era normal.

–¿Qué significa para ti ser la donante 200 de DKMS Chile?

–Impactante. Que 199 personas aparte de mí se hayan atrevido es un gran logro y así ojalá llegar al millón, sería espectacular. Es una segunda oportunidad de vida que uno da y es impresionante cómo puedes tener un match, un gemelo genético a nivel mundial independiente de la edad, yo tengo 22 y mi Hermano de Sangre tiene entre 9 y 11 años. Le di unos minutos más de vida a un niño y eso es impagable, estoy feliz.

Catalina Maldonado, donante 200 junto al equipo DKMS y enfermeras UC Christus

“Si bien todas las donaciones las hacemos sin distinciones, que me tocara a mí la y que soy relativamente nueva en el equipo DKMS, creo que fue un regalo. Qué rico que me tocó poder ver el cariño y la entrega reflejados en una donante que ya traía una historia personal”, cuenta María José de coordinadora de DKMS y que estuvo a cargo del proceso de Catalina.

Una emoción a la que se suma el equipo del Programa de Trasplante de Progenitores Hematopoyéticos de la Red de Salud UC Christus. “Es un orgullo ser parte de esto. Es un trabajo intenso, de una generosidad inmensa: la forma, el tiempo, la calidad que le dedicas a esto. Estos donantes de verdad son personas tremendamente generosas porque están donando tiempo y pueden sentir molestias, pero todo vale para ellos. Son 200 donaciones de DKMS, de las cuales casi la mitad son para personas que viven en el país y eso es muy importante”, explica Verónica Jara, enfermera coordinadora del Programa.

Verónica Jara, enfermera coordinadora del Programa de Trasplante UC Christus

Para seguir ampliando estas oportunidades de vida, Catalina llama a registrarse a quienes aún no lo han hecho. “Que se atrevan. Porque un día puedes ser tú mismo o un familiar, un amigo y regalar unos minutos de vida es lo mejor. El niño al que ayudé va a poder disfrutar a sus papás, es una felicidad y emoción impagables”, finaliza.

¿Estás listo para convertirte en un potencial donante?
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