Cáncer de sangre: un concepto, muchas precisiones

No existe en la práctica, pero se ocupa para referirse a las enfermedades asociadas a la sangre: oncológicas y no oncológicas. Se trata de una gama amplia de afecciones, las que presentan síntomas parecidos y un tratamiento similar. En este artículo clarificamos el significado de “cáncer de sangre” y su relación con el trasplante de células madre sanguíneas.

Sobre el concepto de cáncer de sangre

“Cáncer de sangre” es un concepto amplio que engloba distintas enfermedades que afectan al sistema inmune, las que se pueden clasificar en oncológicas y no oncológicas. En las primeras, las células no funcionan como corresponde o se reproducen de manera anormal en gran cantidad, lo que reduce el espacio para las otras células. Las enfermedades más comunes de este tipo son la leucemia, el mieloma múltiple y el linfoma o cáncer a los ganglios. Mientras que las segundas se originan a partir de una médula ósea que no se desarrolla de manera adecuada o que, simplemente, no se desarrolla. Algunas de estas enfermedades son la aplasia medular severa y las inmunodeficiencias.

En ambos casos los síntomas son parecidos: cansancio, fatiga, infecciones frecuentes, anemia que no mejora con el tratamiento habitual o sangrado persistente. Si se trata de una enfermedad oncológica como la leucemia, el tratamiento más común es la quimioterapia. En cambio, en una no oncológica, como la aplasia medular severa, se adquiere algún tipo de inmunosupresor, aún así el 40% recae y requiere de un trasplante de células madre sanguíneas. Sin embargo, siempre dependerá del diagnóstico.

En nuestra sangre hay tres tipos de células sanguíneas: los glóbulos rojos o eritrocitos, las que son las más numerosas de las tres y llevan oxígeno a las demás células, los glóbulos blancos o leucocitos, que combaten enfermedades, y las plaquetas, que ayudan a detener el sangrado cuando uno se accidenta. Todas se originan a partir de células madre, las que se forman en la médula ósea y que se encuentran en las cavidades de los huesos planos del cuerpo, como el hueso pélvico, desde donde es más fácil extraerlas. A través de una división celular o hematopoyesis, estas células madre maduran en diferentes tipos de células sanguíneas y entran al torrente sanguíneo.

Enfermedades oncológicas

Tanto en la leucemia, el mieloma múltiple y el linfoma o cáncer a los ganglios, el proceso de división celular se ve afectado por una mutación en determinadas células lo que provoca que no lleguen a su etapa final.

En la leucemia una célula inmadura se reproduce en gran cantidad y ocupa el espacio de las otras. La reducción de espacio en la sangre genera problemas para los tres tipos de células: si faltan glóbulos rojos, el paciente no va a tener una célula para mover el oxígeno en el cuerpo a través de la hemoglobina y sentirá mucho cansancio. Si no hay espacio para las plaquetas, el paciente no va a coagular, presentará moretones, sangrará fácilmente por las encías o la nariz. En el caso de que los glóbulos blancos no estén desarrollados, la persona puede presentar infecciones de cualquier tipo, ya que no tiene cómo protegerse de hongos, de bacterias o virus.

El linfoma se relaciona con un tipo de glóbulo blanco que se reproduce en gran cantidad, sale de la médula ósea y se queda en los ganglios linfáticos que están en todo el cuerpo, los que se presentan mucho más grande de lo normal e hinchados al tacto, lo que también permite que las personas detecten esta enfermedad.

El mieloma múltiple atañe a un tipo de glóbulo blanco encargado de producir anticuerpos. Hay células que producen anticuerpos para protegernos y tienen memoria. Si se presenta una infección, este tipo de células tiene la capacidad de detectar el antígeno o la proteína señaladora de ese virus y crear un anticuerpo, es decir, una proteína especial que siempre la va a identificar. Cuando hay un mieloma múltiple estas células, además de reproducirse en gran cantidad, producen anticuerpos que no cumplen su función. En otras palabras, se trata de una gran cantidad de proteínas que generan mayor espesor en la sangre.

Enfermedades no oncológicas

La aplasia medular severa se trata de una médula ósea inexistente o que no produce las células madre sanguíneas y que, por ende, no genera glóbulos blancos, glóbulos rojos, ni plaquetas, lo que produce problemas similares a los de las enfermedades oncológicas dependiendo de las células afectadas.

Tanto en la aplasia medular, como en otras enfermedades no oncológicas, como el conjunto de las inmunodeficiencias o la anemia aplásica, si no funciona el tratamiento inicial, se procede a un trasplante de médula ósea. Estos pacientes no necesitan quimioterapia ni acondicionamiento previo porque no hay células anómalas que se reproduzcan en gran cantidad.

Para la realización de este artículo se entrevistó a Andrea Salgado, oncóloga pediátrica y coordinadora del programa de trasplante de médula ósea del Hospital Clínico de la Universidad Católica, y a Julieth Fuentes, coordinadora de donantes de DKMS Chile.